De la familia
Pawch
Una breve nota sobre por qué creamos este pequeño recuerdo de piel, y para quién está pensado de verdad.
La carta
Crecimos en una casa que siempre tuvo un perro. Un golden retriever, un spaniel nervioso, una mestiza rescatada que se creía un gato. Cada uno de ellos dejó lo mismo en un cajón: un pequeño sobre con un mechón de pelo dentro.
Nunca supimos muy bien por qué los guardábamos. Simplemente lo hacíamos. Cuando un hijo cambiaba de colegio, cuando alguien se mudaba, cuando el perro era demasiado grande para el avión, ese sobre siempre volvía a aparecer.
"Las cosas más bonitas de un hogar suelen ser las más pequeñas. Una chapa, un juguete que chirría, un pequeño mechón de pelo."
Hace unos años, en un pequeño taller, creamos el objeto que siempre habíamos querido tener. Un colgante de piel con una pequeña ventana, pensado para un mechón de pelo, lo bastante resistente como para vivir en un llavero durante años. Algo que de verdad se lleva encima.
Pawch no es solo para decir adiós. Es para el cachorro que llegó ayer, para el mayor que duerme en el sofá, para la carrera al colegio, para la entrevista que te da miedo, para el vuelo al que no pueden subir. Es una manera de tener siempre cerca al compañero que quieres.
Cosemos a mano cada Pawch para familias con perros y gatos en todo el mundo. Si estás aquí, gracias. De verdad.
Con cariño,
la familia Pawch

